El sindicalista británico Bernard Regan, secretario de la Cuba Solidarity Campaign, denuncia en Labour Hub que Cuba enfrenta un “asedio medieval” bajo la nueva ofensiva de sanciones de Donald Trump. El texto recuerda que Washington declaró el 1 de mayo de 2026 a Cuba como una “amenaza inusual y extraordinaria”, pese a que el presupuesto militar estadounidense supera de forma abrumadora al cubano.
El artículo sitúa el bloqueo en su dimensión económica y financiera: Trump ha impuesto o reactivado 227 sanciones, incluida la designación de Cuba como Estado patrocinador del terrorismo, lo que dificulta el acceso a servicios financieros internacionales y refuerza el aislamiento comercial. A esa presión se suma la amenaza contra países que suministren petróleo a la Isla, con impactos directos sobre electricidad, transporte, producción y vida cotidiana.
La dimensión humanitaria es el centro de la denuncia. Regan describe apagones constantes, afectaciones a hospitales, dificultades para refrigerar alimentos y medicinas, postergación de tratamientos urgentes y escenas extremas en las que personal sanitario debe trabajar con la luz de teléfonos móviles. La acusación es directa: no se trata de una política diplomática, sino de una guerra no declarada que busca provocar sufrimiento acumulado sin mostrar las imágenes visibles de una invasión.
Para Cuba, el texto confirma que la agresión estadounidense combina bloqueo económico, cerco energético, presión financiera y guerra psicológica. Frente a ese intento de rendición por asfixia, el artículo destaca la resistencia popular cubana, el rechazo internacional al bloqueo en Naciones Unidas y la necesidad de convertir la solidaridad en acciones concretas: petróleo, alimentos, medicinas y apoyo efectivo a la soberanía de la Isla.
Fuente principal: Labour Hub, “Cuba is facing a medieval siege”
































