Inicio Actualidad La ‘policía del libre mercado’ golpea a Cuba

La ‘policía del libre mercado’ golpea a Cuba

El gobierno de Estados Unidos anunció el martes 23 de junio la imposición de sanciones contra cinco empresas cubanas y contra Annalie Lilliam Rueda Cardero, esposa de Alejandro Castro Espín e hija política del expresidente Raúl Castro. La medida, ejecutada por el secretario de Estado Marco Rubio en virtud de la orden ejecutiva 14404 firmada por Donald Trump el 1 de mayo, apunta a lo que Washington denomina “fuentes de ingresos del régimen cubano”.

Empresas en la mira: de la logística al acero

Las entidades sancionadas son Almacenes Universales S.A. (AUSA), la financiera RAFIN S.A., el Banco Financiero Internacional (BFI), la minera Geominera S.A. y la Empresa Siderúrgica José Martí, conocida como Antillana de Acero. Según el Departamento de Estado, tres de ellas —AUSA, RAFIN y BFI— están vinculadas al Grupo de Administración Empresarial S.A. (GAESA), el conglomerado controlado por las Fuerzas Armadas que maneja sectores clave de la economía cubana. “Dos de las entidades designadas hoy son instituciones financieras vinculadas a GAESA y asociadas con el movimiento de dinero en nombre del régimen, y una es una empresa de logística vinculada a GAESA que ejecuta las licitaciones del régimen en toda la isla”, señaló el comunicado oficial. Las otras dos, Geominera y Antillana de Acero, fueron sancionadas por generar ingresos a través de la explotación de recursos minerales y metálicos.

El efecto sobre la población

Más allá de la retórica, el alcance de estas sanciones es concreto: restringen las operaciones financieras y comerciales de empresas de propiedad estatal cuyos beneficios revierten al presupuesto nacional. Es decir, los ingresos que se destinan a financiar servicios públicos como salud, educación, seguridad social e infraestructura. La medida también incluye una advertencia a bancos, empresas e inversores extranjeros sobre posibles represalias si mantienen vínculos con esas entidades, extendiendo de facto el bloqueo a terceros países. “Es un nuevo capítulo en la política de asfixia económica que persigue castigar al pueblo cubano por no someterse a los designios de Washington”, señalaron analistas consultados por medios independientes.

Reacción de La Habana

El canciller cubano Bruno Rodríguez respondió con dureza en sus redes sociales. Calificó a Marco Rubio de “deshonesto y mendaz”, y afirmó que las sanciones son “un crimen” que busca “apretar el cerco a la economía de Cuba”. Rodríguez evitó mencionar a Donald Trump, pero señaló que la ofensiva se intensifica porque Cuba se ha mostrado “más fuerte, capaz y eficaz” frente a la “agresión despiadada y el castigo colectivo contra el pueblo y sus condiciones de vida”. Por su parte, Rubio defendió las medidas afirmando que “la situación en Cuba se deteriora a medida que el régimen comunista de la Isla, corrupto, brutal y antiestadounidense, sigue priorizando su control absoluto sobre la libertad, las oportunidades y el bienestar básico del pueblo cubano”.

Una escalada que no cesa

La nueva tanda de sanciones se inscribe en una ofensiva que comenzó con la orden ejecutiva de mayo, la cual endureció el bloqueo económico, comercial y financiero que EE.UU. mantiene contra la isla desde hace más de seis décadas. Las sanciones contra GAESA y sus filiales no son nuevas, pero esta vez se amplían a sectores sensibles como la banca internacional y la minería. La inclusión de un familiar directo de la otrora primera línea del poder cubano —Rueda Cardero tiene negocios en Estados Unidos— refuerza la estrategia de Washington de perseguir cualquier vínculo económico que, a su juicio, sostenga al gobierno cubano.

Ahora bien, conviene preguntarse: ¿realmente estas medidas debilitan al gobierno cubano o terminan castigando a una población que ya sufre escasez de alimentos, medicinas y combustibles? La propia lógica del bloqueo, con sus alcances extraterritoriales, impide que empresas de terceros países comercien libremente con Cuba, so pena de ser sancionadas. Es decir, la “libertad de mercado” que Estados Unidos predica se convierte, en el caso cubano, en una policía global que persigue a cualquiera que intente burlar el veto. Mientras la Casa Blanca insiste en que busca “la libertad del pueblo cubano”, los efectos de estas sanciones recaen sobre los hogares, los hospitales y las escuelas de la isla. La pregunta queda abierta, pero los hechos apuntan en una dirección clara: el cerco se cierra, y quien paga la factura no son los dirigentes, sino la gente común.

Preguntas frecuentes

¿Qué empresas cubanas fueron sancionadas por EE.UU. en junio de 2026?

Las sanciones alcanzaron a Almacenes Universales S.A., RAFIN S.A., Banco Financiero Internacional, Geominera S.A. y la Empresa Siderúrgica José Martí (Antillana de Acero).

¿Quién es Annalie Lilliam Rueda Cardero y por qué fue sancionada?

Es la esposa de Alejandro Castro Espín, hijo del expresidente Raúl Castro.

¿Cómo afecta el nuevo paquete de sanciones a la población cubana?

Las empresas sancionadas son estatales y sus ingresos se destinan a servicios públicos como salud y educación. Las restricciones reducen esos fondos y advierten a inversores extranjeros, profundizando la crisis económica que sufre el pueblo cubano.