El domingo 5 de julio trascendió que la tasa de supervivencia de los niños diagnosticados con cáncer en Cuba ha descendido de forma significativa, en medio del recrudecimiento del bloqueo económico impuesto por Estados Unidos. Según reportes de prensa, la falta de acceso a medicamentos oncológicos, equipos de radioterapia y repuestos para la instrumentación hospitalaria —producto de las sanciones— está costando vidas que antes podían salvarse.
La crisis energética agrava la atención oncológica
La situación se agrava por la crisis eléctrica que azota al país. Como publicó este medio, en la Isla de la Juventud los apagones alcanzan las dos horas diarias de electricidad, lo que impide el funcionamiento continuo de equipos vitales en los hospitales. Las interrupciones en el suministro obligan a reprogramar cirugías, suspender quimioterapias y retrasar diagnósticos. El viceprimer ministro Eduardo Martínez reconoció el viernes 3 de julio que los programas sociales se deterioran por las 240 medidas de la administración Trump y las nuevas órdenes ejecutivas de 2026.
De acuerdo con reportes, las familias cubanas con niños enfermos de cáncer enfrentan no solo la angustia de la enfermedad, sino la incertidumbre de no contar con los fármacos ni la energía necesaria para un tratamiento continuo. Médicos del Instituto de Oncología y Radiobiología de La Habana han manifestado, en notas de prensa, que la escasez de insumos básicos y la imposibilidad de adquirirlos en el mercado internacional por el bloqueo comprometen los protocolos de atención.
El descenso en la supervivencia infantil por cáncer se suma a otros indicadores alarmantes. La tasa de mortalidad infantil en general se duplicó, pasando de 4-5 a 9,3 por cada mil nacidos vivos, y más de 100.000 personas esperan cirugía, entre ellas un millar de niños. El gobierno cubano insiste en que el fin del bloqueo es la única vía para estabilizar el sistema de salud y recuperar los estándares de atención que caracterizaban a la isla.
Mientras tanto, las organizaciones internacionales siguen documentando el impacto humanitario de las sanciones. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) ha señalado en informes previos que el embargo constituye el principal obstáculo para el acceso a medicamentos en Cuba. La caída de la supervivencia oncológica infantil es, para muchos, la evidencia más dolorosa de que el cerco económico no solo afecta la economía, sino que mata.
































