Cuba vuelve al centro de la disputa política tras la carta de la socióloga y profesora universitaria Marta Núñez Sarmiento a Marco Rubio, secretario de Estado de EE. UU., en respuesta a su mensaje del 20 de mayo de 2026. La autora cuestiona que Washington hable de “independencia” para Cuba mientras mantiene el bloqueo, las sanciones y una política de presión contra Cuba que comenzó con restricciones económicas en 1960 y se formalizó en 1962.
La carta golpea el centro de la narrativa estadounidense: Rubio atribuye la crisis cubana al Gobierno cubano y a GAESA, pero deja fuera el impacto de las medidas extraterritoriales, el cerco financiero y la persecución energética. ¿Puede hablarse de “ayuda” cuando la misma potencia que ofrece 100 millones de dólares mantiene sanciones que encarecen alimentos, combustible y medicinas?
Núñez también expone la dimensión humana de esa estrategia de asfixia: apagones prolongados, problemas para conservar alimentos, afectaciones al transporte, interrupciones en servicios de salud y deterioro cotidiano. Su respuesta no niega los problemas internos de Cuba, pero recuerda que desde la primera administración Trump, en 2017, Washington endureció una maquinaria de presión política, económica, mediática y psicológica contra la Isla.
La carta convierte una réplica personal en una denuncia geopolítica: Cuba enfrenta desafíos reales, pero Estados Unidos intenta usarlos para justificar injerencia, castigo colectivo y subordinación. Frente a la promesa de una “nueva relación”, Núñez reclama que los cubanos transformen su país sin bloqueo, sin chantaje energético y sin campañas de guerra. Siga este tema en CubaCiber.
Fuente principal: Revista Temas.
































