Inicio Internacional Las redes tiemblan ante su “momento Big Tobacco”

Las redes tiemblan ante su “momento Big Tobacco”

Los máximos responsables de Meta, Alphabet, TikTok y Snap fueron citados para declarar el 23 de junio ante el Comité Judicial del Senado de Estados Unidos, en una audiencia que apunta al centro del negocio digital: si las redes sociales atraviesan su propio “momento Big Tobacco”. La comparación no es casual. Como ocurrió con las tabacaleras, el debate ya no gira solo en torno al consumo, sino a si las empresas conocían los riesgos, diseñaron productos adictivos y siguieron explotando ese modelo frente a menores.

La presión judicial cambió de escala después de que un jurado de Los Ángeles responsabilizara a Meta y Google por daños vinculados al uso de Instagram y YouTube. El fallo abrió una grieta peligrosa para Silicon Valley: si el diseño de una plataforma puede ser tratado como negligente o defectuoso, entonces el problema no está únicamente en los contenidos dañinos, sino en la maquinaria que mantiene al usuario conectado. Notificaciones constantes, scroll infinito, recomendaciones algorítmicas y recompensas variables dejan de ser simples herramientas de interacción para convertirse en posibles pruebas de un sistema diseñado para capturar atención.

El caso también expone una dimensión política y económica mayor. Las grandes plataformas construyeron fortunas sobre la monetización del tiempo humano, especialmente el de adolescentes y jóvenes. Ahora, distritos escolares, familias y legisladores empiezan a cuestionar si ese modelo produjo costos sociales que fueron trasladados a escuelas, hogares y sistemas de salud mental. La industria intenta defenderse con controles parentales y promesas de seguridad, pero el argumento pierde fuerza cuando los tribunales empiezan a mirar la arquitectura completa del negocio.

La audiencia del Senado puede marcar un punto de inflexión. Si Washington y los tribunales avanzan en la idea de que el diseño adictivo es responsabilidad empresarial, las redes sociales enfrentarán una amenaza mucho más profunda que multas o cambios cosméticos. Lo que queda bajo sospecha es la economía de la atención: un sistema que convirtió la ansiedad, la permanencia en pantalla y la vulnerabilidad de menores en materia prima para vender publicidad.

Fuente principal: Bloomberg.