Inicio Actualidad La guerra que Trump prometió terminar rápido cumple 100 días

La guerra que Trump prometió terminar rápido cumple 100 días

La guerra que Trump prometió terminar en días cumple 100 jornadas y amenaza con incendiar la región

La guerra contra Irán cumple 100 días sin una salida clara, lejos de la ofensiva rápida que Donald Trump había anunciado al romper las conversaciones nucleares con Teherán y lanzar, junto a Israel, la operación Furia Épica. El conflicto quedó atrapado en una tregua que no trajo paz: Irán volvió a bombardear territorio israelí tras un ataque sobre Beirut, mientras Benjamin Netanyahu ordenó represalias contra Teherán, Tabriz e Isfahán pese al llamado de Trump a no responder.

El episodio expone el costo político y militar de una ofensiva presentada como breve, pero convertida en una guerra de desgaste. Estados Unidos, que buscaba presionar a Irán hasta forzarlo a negociar desde una posición de debilidad, enfrenta ahora un escenario más complejo: miles de muertos, arsenales reducidos, gasto militar elevado, aumento del rechazo interno y una negociación que avanza entre contradicciones. La presión militar no logró derribar al régimen iraní ni provocar una revuelta popular; por el contrario, terminó fortaleciendo a los sectores más duros de Teherán.

La fractura entre Washington e Israel también queda al descubierto. Trump intenta evitar que Netanyahu sabotee un eventual acuerdo con Irán, mientras el primer ministro israelí mantiene una línea de confrontación que complica cualquier salida diplomática. A esa tensión se suma el cierre del estrecho de Ormuz, una arteria energética global que Irán convirtió en carta de presión. Lo que comenzó como operación militar para contener el programa nuclear iraní terminó ampliándose a objetivos cambiantes, desde misiles y milicias regionales hasta rutas petroleras y cálculos electorales en Estados Unidos.

El conflicto deja una advertencia mayor: las guerras iniciadas bajo promesas de rapidez suelen producir crisis más largas, costosas e imprevisibles. Irán, aunque golpeado, parece convencido de que sobrevivir ya es una forma de victoria; Estados Unidos no quiere volver a una guerra abierta, pero tampoco ofrece garantías sólidas; e Israel actúa con margen propio. El resultado es un punto muerto peligroso, donde cualquier ataque puede romper la tregua y convertir una guerra estancada en una escalada regional de consecuencias mucho más graves.

Fuente principal: El País.